Novenas a San Expedito

Si has llegado hasta aquí, es probable que estés atravesando algo que no puede esperar. Una respuesta que no llega, una cuenta que vence, una salud que preocupa, una puerta que sigue cerrada. No hace falta que lo expliques: quien busca a San Expedito casi siempre viene con prisa en el corazón.

Esta novena está pensada exactamente para eso. Son nueve días de oración sencilla, uno detrás de otro, para acompañar esa necesidad urgente sin dejarte solo con ella. No hay fórmulas complicadas ni palabras difíciles. Solo un rato cada día, tu intención y la compañía de un santo al que la devoción popular acude precisamente cuando el tiempo aprieta.

La novena no es una fórmula automática ni garantiza que recibamos exactamente lo que pedimos; es un camino de oración, confianza y esperanza. Lo que ofrece es una manera de sostener el ánimo mientras esperas, y de no atravesar sola o solo la parte más difícil.

Cómo rezar esta novena en nueve días

Es más sencillo de lo que parece. Estas son las únicas indicaciones que necesitas:

  1. Elige un momento del día y respétalo. Al despertar, antes de dormir, en una pausa del trabajo. Lo importante no es la hora, sino que sea siempre más o menos la misma: eso convierte los nueve días en un camino y no en nueve intentos sueltos.
  2. Busca un lugar donde puedas estar tranquilo unos minutos. Con eso basta. Si quieres encender una vela o tener cerca una imagen, hazlo; es una costumbre bonita, pero no es obligatoria ni cambia nada.
  3. Reza un día por jornada, en orden. Cada día tiene su tema, su reflexión y su oración propias. Están pensados para leerse seguidos, del primero al noveno.
  4. Después de la oración, di tu petición con tus palabras. En voz alta o en silencio, como prefieras. No hace falta que suene bien: hace falta que sea verdad.
  5. Cierra cada día con un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.
  6. Si un día se te pasa, no empieces de cero. Retoma al día siguiente por donde lo dejaste. La novena no se rompe por un olvido.

Duración de cada día: entre cinco y diez minutos.

Índice de la novena

Cada día tiene su propio tema. Puedes ir directamente al que te toca hoy.

Novena a San Expedito para causas urgentes

(Rezar durante nueve días seguidos)

Día 01

Empezar hoy

Lo más difícil de una urgencia no siempre es resolverla: muchas veces es dejar de postergarla. Hay asuntos que llevamos semanas rodeando, sin mirarlos de frente, porque mirarlos duele. Hoy los miras. Ese solo gesto —sentarte, callar un momento y nombrar lo que te pesa— ya es el principio de algo. No has venido a huir de tu problema, has venido a ponerle palabras. Empieza por ahí.

San Expedito, hoy me detengo.
He aplazado muchas veces esta oración,
y hoy por fin me siento con lo que me pesa
sin buscar excusas ni buscar prisa.

Tú, que acompañas a quienes no pueden esperar,
acompáñame también a mí en este primer paso.
Que no me venza el desánimo de empezar,
ni la voz que me repite que ya será mañana.

Pide por mí ante Dios, que conoce mi necesidad
mejor de lo que yo sé explicarla,
y concédeme la serenidad de recorrer estos nueve días
con el corazón abierto y sin miedo.
Amén.

Di ahora tu petición con tus propias palabras. Nómbrala tal como es, sin adornos. (Aquí debes decir tu solicitud.)

Para terminar el día: un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.

Día 02

La urgencia que me trae

Ayer te sentaste. Hoy toca precisar. «Que todo se arregle» es un deseo; «que llegue el resultado del análisis», «que me den una respuesta antes del viernes», «que alcance para pagar el alquiler» es una petición. Nombrar con exactitud lo que necesitas no es desconfiar: es tomarlo en serio. Y muchas veces, al ponerlo en palabras concretas, descubrimos que debajo de la urgencia había otra cosa.

San Expedito, tú sabes lo que es actuar sin demora.
Yo traigo hoy una necesidad concreta,
con nombre, con fecha y con peso,
y no quiero disimularla ante Dios.

Ayúdame a decirla tal como es,
sin exagerarla para que parezca más grave
ni empequeñecerla para no molestar.

Intercede por mí, y si detrás de lo que pido
hay algo más hondo que todavía no sé ver,
que estos días me den la luz para reconocerlo.
Amén.

Formula hoy tu petición de la manera más concreta que puedas. (Aquí debes decir tu solicitud.)

Para terminar el día: un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.

Día 03

El miedo y la angustia

El miedo casi nunca llega solo: viene con insomnio, con el pecho apretado, con la cabeza dando vueltas a las tres de la mañana. No es falta de fe sentirlo. Es lo que le pasa a cualquiera cuando lo que está en juego importa. Hoy no se trata de que el miedo desaparezca, sino de que deje de ser lo único que ocupa la habitación.

San Expedito, hay noches en que el miedo habla más alto que yo.
Me despierta, me acusa, me adelanta desgracias
que todavía no han ocurrido.

No te pido dejar de sentirlo:
te pido no quedarme a solas con él.
Que en medio de la inquietud pueda respirar,
y que la angustia no me robe el juicio
ni me haga tomar decisiones desde el susto.

Ruega por mí, para que reciba serenidad suficiente
para atravesar este día,
y descanso suficiente para atravesar esta noche.
Amén.

Entrega hoy, junto a tu petición, aquello que más miedo te da. (Aquí debes decir tu solicitud.)

Para terminar el día: un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.

Día 04

La esperanza cuando se hace tarde

Estás a mitad de camino, y es justo aquí donde suele flaquear el ánimo: han pasado días y nada parece haber cambiado. Pero esperar no es lo mismo que perder el tiempo. En la espera también ocurren cosas —se aclaran las ideas, aparecen personas, se abren caminos que no habíamos mirado—. Hoy la oración no pide que se acelere el reloj, sino que no se apague la esperanza.

San Expedito, llevo días pidiendo y todavía no veo señales.
Se me hace largo, y a ratos pienso que ya es tarde.

Sostén mi esperanza cuando el silencio se alarga.
Que no confunda la demora con el abandono,
ni el «todavía no» con el «nunca».

Intercede por mí para que sepa reconocer
las respuestas que no tienen la forma que yo esperaba,
y para que, mientras aguardo,
no deje de hacer lo que sí está en mi mano.
Amén.

Repite hoy tu petición, aunque no notes cambios. Sobre todo hoy. (Aquí debes decir tu solicitud.)

Para terminar el día: un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.

Día 05

El trabajo y el sustento

Muchas de las urgencias que traen a esta página tienen que ver con lo material: un empleo que no llega, un negocio que no levanta, un mes que no cierra. No hay nada indigno en pedir por eso. El pan de cada día está en la oración que Jesús mismo enseñó. Pedir trabajo, estabilidad o alivio económico es pedir por la vida concreta, que es donde de verdad vivimos.

San Expedito, hoy te presento mis necesidades materiales,
y también el desvelo que me producen.

Pongo ante ti mi trabajo o su falta,
mis cuentas, mis deudas, mis compromisos,
todo eso que parece pequeño
y sin embargo ocupa el día entero.

Pide por mí para que no me falte lo necesario,
para que se abran puertas donde ahora solo veo muros,
y para que, si llega la ayuda,
sepa administrarla con prudencia
y compartirla con quien esté peor que yo.
Amén.

Nombra hoy, con concreción, tu necesidad material. (Aquí debes decir tu solicitud.)

Para terminar el día: un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.

Día 06

La salud y las fuerzas

A veces la urgencia se llama diagnóstico, o espera de resultados, o el cansancio de acompañar a alguien que está mal. El cuerpo tiene sus tiempos y no siempre coinciden con nuestras prisas. Hoy pedimos por la salud —la propia y la de quienes queremos— y también por algo que se olvida: fuerzas para quien cuida, que suele ser el último en pedir para sí.

San Expedito, hoy pongo ante ti la salud:
la mía, la de quienes amo,
la de quien espera una noticia con el alma en vilo.

Acompaña a quienes atienden y curan,
y sostén a quienes cuidan en silencio,
agotados de ser fuertes.

Ruega por nosotros para que llegue alivio,
para que el tratamiento haga su efecto,
y para que, sea cual sea el camino,
no nos falte compañía ni consuelo.
Amén.

Presenta hoy tu petición por la salud, la tuya o la de otra persona. (Aquí debes decir tu solicitud.)

Para terminar el día: un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.

Día 07

Los vínculos heridos

Hay urgencias que no se resuelven con dinero ni con una llamada del médico: una conversación pendiente, un silencio que dura años, un rencor que pesa más de lo que reconocemos. Perdonar no significa dar por bueno lo que dolió, ni volver donde hace daño. Significa dejar de cargar tú solo con algo que ya no puedes cambiar.

San Expedito, hay heridas en mi vida
que no sé cómo curar.
Nombres que evito, conversaciones que no llegan,
distancias que no supe cerrar a tiempo.

Ayúdame a soltar lo que me envenena
sin negar lo que me dolió.
Y si hay alguien a quien yo hice daño,
dame la humildad de reconocerlo.

Pide por mí, para que crezca la paz
donde ahora hay resentimiento,
y para que sepa distinguir
lo que puedo reparar de lo que solo puedo entregar.
Amén.

Añade hoy a tu petición un vínculo que necesite reconciliación o paz. (Aquí debes decir tu solicitud.)

Para terminar el día: un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.

Día 08

Dar gracias antes de tiempo

Falta poco para terminar y todavía puede que no haya respuesta. Aun así, hoy toca dar gracias. No por ingenuidad ni por adelantar un final feliz que nadie puede prometer, sino porque a estas alturas ya ha pasado algo: has sostenido estos ocho días de oración, has puesto nombre a lo que te dolía, y probablemente miras tu situación con menos vértigo que el primer día. Eso también se agradece.

San Expedito, todavía no sé cómo terminará esto,
y aun así quiero dar gracias.

Gracias por estos días de oración,
por la calma que he ido encontrando,
por las personas que me han sostenido sin saberlo.
Gracias por lo que tengo y a veces no miro.

Que la gratitud no dependa del resultado,
y que sepa reconocer el bien que ya está en mi vida
incluso mientras espero el que todavía pido.
Amén.

Antes de repetir tu petición, nombra en voz alta tres cosas por las que hoy puedes dar gracias. (Aquí debes decir tu solicitud.)

Para terminar el día: un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.

Día 09

Entregar y seguir caminando

Llegaste al final. Hoy no se trata de arrancar una promesa, sino de soltar. Entregar tu petición significa confiar en que ha sido escuchada, aunque la respuesta tarde, aunque llegue de otra forma, aunque sea distinta de la que imaginabas. Y significa también volver a la vida de cada día con algo más de paz y con las manos dispuestas a hacer su parte.

San Expedito, llego al noveno día.
He dicho lo que necesitaba decir
y hoy lo dejo en manos mejores que las mías.

No te pido que la respuesta sea la que yo quiero,
sino la que de verdad me conviene.
Y si tarda, dame constancia;
si llega distinta, dame ojos para reconocerla;
si llega la que esperaba, dame gratitud
y memoria para no olvidarme de agradecerla.

Que salga de estos nueve días
con más paz de la que traía,
y con el ánimo de hacer, en lo que dependa de mí,
aquello que sí está en mi mano.
Amén.

Di hoy tu petición por última vez y, al terminar, entrégala. (Aquí debes decir tu solicitud.)

Para terminar el día: un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.

Oración final de la novena

(Para rezar al concluir el noveno día)

San Expedito, aquí termina esta novena
y aquí empieza lo que venga después.

Gracias por acompañarme estos nueve días,
por sostener mi esperanza cuando flaqueaba
y por recordarme que lo importante no se aplaza.

Presenta mi petición ante Dios,
que sabe lo que necesito
y cuándo me conviene recibirlo.

Que no se me apague la confianza si tarda la respuesta,
ni se me olvide dar gracias si llega.
Y que la paz de estos días me acompañe
en los que todavía no he vivido.
Amén.

Padre Nuestro · Ave María · Gloria.

Si esta novena te ha acompañado, puedes volver a rezarla siempre que lo necesites.

Sobre la tradición de San Expedito

Según la tradición devocional, San Expedito es invocado ante los problemas urgentes y las causas que no admiten espera. En su imagen más difundida aparece con una cruz en la que se lee «Hodie» —«hoy»— y, a sus pies, un cuervo asociado a la palabra «Cras» —«mañana»—: un símbolo de la decisión de no aplazar lo importante.

Fuente: Arquidiócesis de Bogotá, «Santo 19 de abril de 2021»

Preguntas frecuentes

¿Qué es una novena y por qué son nueve días?

Una novena es una serie de oraciones que se rezan durante nueve días seguidos con una misma intención. No es necesariamente la repetición del mismo texto: puede tener, como esta, un tema y una oración distintos cada jornada. El número procede de una costumbre antigua de la Iglesia y, en la práctica, tiene un sentido muy humano: nueve días son suficientes para que la oración deje de ser un impulso del momento y se convierta en algo sostenido.

¿Qué pasa si me olvido de un día?

No pasa nada y no hay que volver a empezar. Retómala al día siguiente por donde la dejaste. Una novena no es un trámite con condiciones: es un acompañamiento. Si prefieres recuperar el día perdido, puedes rezar dos jornadas seguidas, pero no es necesario.

¿Cuándo debo empezarla para terminar el 19 de abril?

El 19 de abril es la fecha principal de la devoción a San Expedito. Para que el noveno día caiga ese mismo día, hay que empezar el 11 de abril. Si quieres que la novena termine en cualquier otra fecha señalada para ti, basta con empezarla ocho días antes.

¿Puedo rezar la novena por otra persona?

Sí, y es una de las formas más hermosas de rezarla. Puedes hacerlo por alguien que está enfermo, que atraviesa una dificultad o que no puede rezar por sí mismo. Basta con que menciones su nombre en el momento de la petición. Tampoco hace falta que esa persona lo sepa.

¿Necesito una vela, una imagen o una hora determinada?

No. Encender una vela o tener una estampa cerca son costumbres que ayudan a muchas personas a concentrarse, pero no son requisitos ni cambian el valor de la oración. Tampoco existe una hora obligatoria: la mejor es aquella que puedas mantener los nueve días.

Sigue rezando a San Expedito

Si además de la novena buscas una oración más breve para un momento concreto, en nuestra sección de Oraciones encontrarás oraciones para pedidos urgentes, para el trabajo y el dinero, para la estabilidad laboral y para las dificultades económicas.

Y si quieres rezar ante su imagen o encender una vela en un templo, en Iglesias de San Expedito en el mundo reunimos santuarios, parroquias y capillas dedicadas a él en Latinoamérica, España, Estados Unidos y otros países.

Última revisión de esta novena: septiembre de 2026.